CON LA SOJA AL CUELLO

Funcionarios del  INTA y representantes de entidades proteccionistas, aseguran que de continuar el monocultivo de la soja y la creciente deforestación, en 10 años el 70% del suelo en Argentina quedará desértico. Vecinos, organizaciones intermedias,  sociales, derechos humanos y políticas deberán reunirse con el objetivo de defender el medio ambiente, por una vida digna y en armonía con el ecosistema.

 

Generalidades de la tragedia

En general, nuestro país se caracterizó por la diversidad de cultivos combinado con grandes extensiones de tierra para la cría de ganado, como así también de la cuenca lechera. Para la explotación intensiva y extensiva del monocultivo de la soja se transfirieron más de 1.900.000 hectáreas de explotación ganadera hacia este cultivo. El país ya perdió más de 30.000 tambos lecheros porque sus tierras fueron destinadas al cultivo de la soja. Como consecuencia de la expansión y concentración de grandes establecimientos se estima que al menos 300.000 pequeños productores fueron expulsados de sus tierras y hoy son parte de los bolsones de miseria.

En Argentina se pretende expandir la superficie sojera hasta alcanzar 20 millones de hectáreas para el 2011 (hoy hay sembradas 18. 300.000). ¿Qué significa esto? Que habrá más tránsito de camiones, trenes y barcos; que los campos sembrados con soja estarán cada vez más cerca del ejido urbano. Y que las posibilidades de contaminación urbana crecen geométricamente con motivo de las permanentes fumigaciones. La creciente expansión de la soja RR ha barrido con los cinturones verdes productivos que oficiaban como barreras frente a los impactos de la agricultura que rodea a los pueblos. Estos corredores estaban constituidos por montes frutales o de leña, criaderos de animales pequeños, tambos y chacras de pequeños agricultores. Ahora, los monocultivos llegan a las primeras calles de las localidades y las aerofumigaciones impactan en forma directa sobre las poblaciones. Las máquinas fumigadoras se guardan y se lavan dentro de las zonas urbanas y los venenos contaminan el agua que se bebe.

 

El por qué de las sequías y contaminaciones

Cuando se elimina el bosque, la retención del agua de lluvia se reduce en forma notable y aumentan la evaporación y los procesos erosivos (hídricos y eólicos), se acentúa la amplitud térmica del ambiente, disminuye drásticamente la biodiversidad nativa, se suspenden el aporte de materia orgánica y de nitrógeno y se interrumpe el desarrollo de suelos. A estos impactos debe sumarse el envenenamiento de las aguas superficiales y subterráneas, de los suelos y del aire, provocado por el uso a gran escala de tóxicos agrícolas -plaguicidas y fertilizantes químicos- por los sistemas de monocultivos a gran escala.

 

Los enfermos de los pueblos

Los  últimos estudios llevado a cabo por diversas organizaciones mundiales para la salud, confirman la copiosa evidencia acumulada sobre la toxicidad del glifosato y de sus distintas variantes.  Estas afirman que el glifosato es tóxico y el Roundup lo es más . Diversos estudios epidemiológicos anteriores habían vinculado al glifosato con abortos espontáneos, y los cánceres del tipo del linfoma no -Hodgkin y mieloma múltiple.

El Linfoma no Hodgkin corresponde a una entidad clínica cuyo desarrollo recién comienza en la actualidad. Existen más de 20 subtipos de tumores que son incluidos en las clasificaciones actuales del Linfoma no Hodgkin, cuyo diagnostico y tratamientos son independientes para cada uno de ellos. Además se han comprobado varios casos de mielomas múltiples que están directamente relacionados con la exposición de los pacientes al glifosato.  Las posibilidades de supervivencia a estos cánceres son variables y van desde el 16% al 60 %.
En muchos pueblos pequeños del interior del país, como es Germania, se está dando un notable incremente de pacientes con distintos tipos de tumores. Este crecimiento, exponencial, está directamente relacionado con el incremento de la superficie sembrada con soja y al uso del agente de la muerte que solo respeta a la soja. Es un precio demasiado alto el que se está pagando.
 

Referencias
1. Benachour N. y Séralini G-E. Glyphosate formulations Induce Apoptosis and Necrosis in Human Umbilical, Embryonic, and Placental Cells. Chem. Res. Toxicol. , 2009, 22 (1), págs. 97-105
2. Ho M. W. y Cummins J. Glyphosate toxic and Roundup worse, Science in Society Nº 26, 12, 2005. http://www.i-sis.org.uk/GTARW.php
3. Ho M. W. Roundup kills grogs, Science in Society Nº 26.
13, 2005.
 

La reconversión y una afirmación: Cuando todos los tambos desaparezcan, los pueblos serán fantasmas

¿Por qué va a suceder esto? Simple: La soja rinde cada vez más que la producción lechera - Opinión de productores tamberos y sojeros – Podrían desaparecer pueblos enteros.

Una hectárea puede producir más de 3.400 kilogramos de soja en la zona núcleo maicera y en la misma porción de tierra se alimentará a una vaca que podrá superar los seis mil litros de leche por año. Sin embargo, la rentabilidad bruta sojera es de un 50 por ciento, mientras en la misma superficie un tambo brinda el 30 por ciento de ingresos comparativamente hablando.

Producir una hectárea de soja dejaría en la actualidad una rentabilidad bruta promedio de alrededor del 60 por ciento, mientras que la misma superficie tambera apenas arrojaría menos del 30 por ciento de los ingresos previstos.

Este cálculo surge de estimaciones realizadas sobre la base de estudios de la Secretaría de Agricultura de la Nación, que proyectó los costos que tiene cada actividad.

Esto explica por que muchos productores están reconvirtiendo sus campos con tambos en tierras cultivadas con soja, cuyo precio internacional está en ascenso.

La lechería es una de las actividades, junto con la construcción, que más empleo da en la Argentina, indican datos surgidos de un programa de cálculo de costos de producción lechera que surge de la aplicación de 700 variables.

Una unidad productiva promedio de 180 vacas en ordeñe,  permite que en forma directa e indirecta vivan unas 180 personas, entre trabajadores y sus familias, transportistas de leche, profesionales ligados al campo, estaciones de servicio, gomerías de los pueblos y de las pequeñas y medianas industrias que procesan la leche. Todo se terminó.

 

¿Y entonces?

En mí pueblo, con la reconversión, se hicieron muy ricos unos pocos, ricos algunos más, mejoraron su estándar de vida otros... Pero cientos de viejos amigos quedaron sin trabajo. Hoy existe un pueblo rico con poca gente rica, con muchos pobres que se están yendo hacia ninguna parte. Hay un notable incremento de enfermos de cáncer y hubo varios fallecimientos en el último par de años.  Y eso no es bueno. A la enfermedad física se le suma la económica. Recuerdo como hace años,  los viejos tamberos, todos con familia numerosa, movían al comercio local. Todos tenían sus vehículos, compraban sus casas en el pueblo y manejaban muy buena cantidad de dinero, proveniente este de su condición de “medieros”.  Hoy ya no existen. Sus hijos trabajan en lo que pueden y sus nietos ya se fueron. Todavía hay casas en mi pueblo. Algunas son espectaculares. Pero muy pronto, estarán rodeadas de taperas