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CUENTITOS PARA EL TWITTER

Una muestra de la menuda capacidad literaria de Eduardo Minervino

Menos de 140 caracteres. Un ejemplo de que se puede decir nada en pocas palabras. El título no se cuenta eh.... Antes uno diferente.

Un cuentito sobre nosotros

 

Tierra de escritores

Contra lo habitual en otras latitudes, en este territorio generoso es posible trabajar sin horario fijo, mucho, poco o nada, sin que esto tenga graves repercusiones, fuera de ser etiquetado (en secreto y con absoluta discreción) como pelotudo o maniático obsesivo, según el caso y la intensidad; cultivar diversas personalidades sin ser considerado esquizofrénico y hasta sostener diálogos entre ellas, cambiar de sexo como de medias, rejuvenecer o volverse viejo a voluntad, adquirir forma de marciano, ostra, feromona o alguna deidad exótica. También es posible tener amores y aventuras sin reclamos, celos o consecuencias graves, viajar en el tiempo y el espacio, morir y resucitar, autoinmolarse cual monje budista, y renacer de las cenizas, con la frescura de una flor de primavera, hacerse pequeño hasta desaparecer o caminar a trancos de planeta en planeta.
Lo mejor de todo es que queda constancia escrita de ello y nadie, absolutamente nadie, se preocupa por recomendarle algún medicamento o un siquiatra a su vecino. Esto es lo que llamo una tierra de libertad y oportunidades. ¿O será acaso una aceptación tácita y resignada, la institucionalización de aquello que dice: “cada loco con su tema”?

 

Ahora sí… Recordemos que todo cabe en 140 caracteres y en un orgasmo sabiéndolo acomodar.

 

Reloj

El reloj roto marcaba las 10,30. Lo consultaba a cada rato.  Miente a cada instante – decía- menos una vez por día.

 

Ruego

Pido a Dios que los personajes de mis cuentos no se vuelvan lectores. Si eso ocurriese, quedaré en la  ficción hasta el fin de los tiempos

 

Novelista

Quería escribir una novela y solo le salían cuentitos. Puteó a las musas. Entonces estas le dejaron miles de adjetivos que les sobraban.

 

Elección

Le ofreció su amor. Ella eligió las sábanas. Hoy lava decenas de ellas para quitar todos los olores diferentes.

 

Sin

Verte sin tocarte, oírte sin que hables. ¿Eso es el infierno? No, tan solo es amor. Un amor tan vacío como el que me deja contigo sin ti.

 

Imaginación

Los centauros son hermosos. Hombres vigorosos con lomo y extremidades de caballo.
Lo pensaba mientras realizaba aquel acto de zoofilia

 

Personaje

Y hoy, como siempre, me desperté sabiendo que sólo soy parte de la imaginación de un mediocre escritor.

 

Almanaque

Se va diciembre. El año se muere, y también mi esperanza de volver a verte.

 

Sol

Te amé como el sol a la mañana, mas nunca pude despertar la luz en ti.

 

Desigualdades

Desde el principio se sabía cual sería el ganador.
El padre golpeó al hijo hasta cansarse. El pequeño no pudo siquiera dar un golpe.

 

Ciega

Cuando la maté le saqué los ojos para que no viera quién había sido.

 

Vicio

Fumó hasta que la vida se le hizo humo.

 

Aviones

Sobre el horizonte, el Arcángel había estabilizando su vuelo. Lo vio venir pero no pudo esquivarlo. ¡Aerolíneas Argentinas  y la puta madre!

 

Respuesta

“Quien habla solo, espera hablar con Dios un día”, escribió Machado.

Desde que no estoy con vos, Dios en cualquier momento me contesta.

 

Llamado

Me abrazó y me besó con ternura, como lo hacía siempre, y la desaparición del entorno fue absoluta. Los vecinos, alarmados, llamaron al 911.

 

Resultado

La amó y le dedicó  todo el tiempo. Ella se hallaba justo a medio camino entre su quimera y el paradigma. Pero solo fue un reflejo.

 

Inversión

Gastaron los ahorros en un lote en el cielo.
Estarían a la diestra de Dios toda la eternidad.

Pero, la financiera Vaticano S.A.,  quebró.

 

Metamorfosis

Al dormirse era un ser excepcional y rico, cuando despertó se encontró pobre y común. Su representante legal vivió el proceso inverso.

 

Algunos como antes

CORTITOS Y AL PIE

 

Promesa

La prometí todo el oro del mundo para que se casara conmigo. Ya casada, comprobó con cierto desasosiego que el metal era falso, pero he conseguido retenerla con algo de imaginación: contamos medias lunas, trepamos a montañas invisibles y cantamos canciones mudas cada vez que llueve hacia arriba. Últimamente, hasta la he visto sonreír.

 

Necesidad

Pagué mis cincuenta pesos y entré. Al principio me llamó la atención sus caras: tristes unas, idas las otras, perdidas las demás. Luego me senté a escuchar sus historias, historias tristísimas de amores imposibles, de fracasos inesperados, de prematuras muertes. Cada cual tenía su historia, más triste, más negra que la anterior. Luego estaba la sala de los hombres malos: ladrones, crápulas de toda índole, pendencieros... Saqué un cigarrillo y al instante mil manos me ofrecieron lumbre: “Todos los hombres malos deberían fumar”, escuché a mis espaldas. Se respiraba la pena, la negrura en cada rincón de aquella instancia, pero nadie lloraba, ni tan siquiera se quejaba. Allí, una sonrisa hubiese sido una figura extraña, fuera de lugar. Terminé de recorrer el lugar cabizbajo, tratando de evitar sus miradas, y salí por el otro lado.
Me habían dicho que pagar cincuenta pesos por aquella atracción era una estafa, pero volveré a pagarlos con gusto el día que mi sonrisa se vuelva a dibujar, tonta y absurda, sobre mi puta cara de hombre feliz.

 

¡Carajo!

Me enamoré de ella nada más verla: sus ojos, los labios tersos, aquellas piernas infinitas, esa mirada… Me costó decidirme, pero tras intimar con ella, me la llevé a vivir a casa ¡Éramos tan felices! Teníamos nuestra vida entre las cuatro paredes, nos sobraba el resto del mundo, demasiado grande y extraño, demasiado ajeno para nuestro amor. Pero la felicidad, ay, siempre es efímera.
Ahora que he comprobado que destiñe, que se le mueven los ojos, que encoge cuando la lavás, que se vuelve fría e indiferente si le quito las pilas…, ahora, justo ahora,  me dicen en el porno shop  que no me la cambian sin el ticket de compra.

 

Retorno

Resurgió de la basura. Con fuerza y firmeza se dirigió a él y sin dudarlo le preguntó por el motivo que lo había condenado a vivir en la penumbra. Pasó el tiempo y las ratas se convirtieron en caballos, las hadas en calabazas y el mundo se rompió en mil pedazos. Sin respuesta de él, perdió la esperanza y regresó a su sitio. Donde los caballos son caballos y las hadas no existen

 

Escultor

Me pregunto que haremos cuando terminemos de encarar todos los diálogos posibles. Imagina esta situación: Un escultor a punto de comenzar una obra. Se encuentra frente a una piedra y sabe que en esa piedra se encuentra su obra terminada. Sin embargo, en esa misma piedra se encuentran sus otras obras, las que hizo, las que hará y las que podría hacer. También sabe que en esa piedra están las copias perfectas de las obras de Miguel Ángel. Su tarea consistiría entonces en aislar a su obra del resto. Tal vez se vea tentado a
dejar la piedra tal cual es. Sabe que esa es la obra más perfecta, la obra divina que junta a todas las otras. Pero se ve defraudado al notar que él no es su creador... y comienza a esculpir.

Yo a veces tengo la misma sensación. Siento que lo que puedo aportar, ya "existe". Y que tus respuestas también. Lo bueno es que ni yo conozco tus respuestas, ni vos las mías. Y me agrada saber que hay alguien esculpiendo algunas palabras para mí.

 
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