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El
intendente Gustavo Barrera se reunió con el Jefe de Gabinete Aníbal
Fernández
Más allá del protocolo
Acompañado por Sebastián Álvarez, Gustavo transitó el Senado Provincial, estuvo con Gervasio Bozzano y Juan Curuchet, representantes de la V Sección Electoral y con el Ministro de Defensa Agustín Rossi. Se fortalece Barrera en la Provincia y en la Nación. Y encuentra en el HCD a un valioso aliado, que podrá ser su más filosa espada a la hora de defenderlo en hasta ahora, duramente opositor cuerpo colegiado. Gustavo Barrera no debe estar solo. No hay que dejarlo solo. Decía Felipe González que “La soledad del poder consiste en saber que éste es siempre el último teléfono que suena. Y que yo tengo que decidir. No puedo trasladar la decisión a una instancia superior”. Y es una correcta definición. Lo malo en este caso es que Barrera debe atender todos los teléfonos. Desde el primero al último. Y dar respuestas en todos. Algunos cuadros intermedios y aliados circunstanciales, fallaron o fallan o directamente no trabajan activamente para consolidar una estructura política, una herramienta política que Barrera tiene construcción. Casi todo depende de él, pero ya no solo de él. Deberá conformar un equipo dinámico, que decodifique con claridad el mensaje del Frente para la Victoria y lo baje a la comunidad, que sea militante desde lo ideológico, que debata ideas, que genere consensos. Porque está claro, que estos, se generan desde el poder.
La Moncloa En la España, de 1977 se lograron importantes acuerdos entre todos los sectores conformándose el Pacto de la Moncloa. Era un vasto acuerdo social, económico y político del que todos formaban parte y al que todos aportaban algo. Se generó desde el poder y no fue un gesto de debilidad, si no de fortaleza. En nuestro país, se trató de implementar durante la gestión de Alfonsín. En estos tiempos se está fortificando un espacio interactivo: El Consejo Económico y Social. Es moderno y creativo, aunque su origen puede rastrearse hasta los gremios medievales, el corporativismo moderno surgió en Europa a fines del siglo XIX y cobró impulso con las dos guerras mundiales, ante la necesidad de consensuar pactos de convivencia entre la burguesía y el proletariado para enfrentar al enemigo común. El sesgo corporativo del nazismo –y, sobre todo, del fascismo italiano– lo convirtió en una categoría vergonzante, muchas veces no reconocida, aunque muy útil en la práctica. De hecho, la representación corporativa se fue afianzando en la Europa continental de posguerra, en un contexto de altísimo crecimiento y consolidación del Estado de bienestar.
Suma que suma En este marco, muchos países europeos desarrollaron mecanismos neocorporativos –según la clásica definición de Philippe Schmitter– para sumar a los sectores económicos y sociales no sólo en la fase de consulta, sino incluso en la formulación e implementación de políticas públicas. El objetivo era triple: atenuar los choques de clase, transparentar los intereses que defiende cada sector (que ya no lo haría desde las oscuras sombras de los lobbies sino de manera institucional y pública) y comprometerlos con las decisiones del Estado, lo que contribuiría a reforzar el consenso social y la legitimidad de la democracia.
La construcción de consensos Hay que seguir construyendo consensos, a pesar de las dificultades. El problema no es nuevo. Barrera y su equipo tienen que lograr que sectores que se encuentran o se sienten excluidos y creen, porque no entendieron el mensaje, que les será imposible insertarse de manera permanente en el sistema, se transformen en activos participantes del modelo que propone. La negación de los apáticos a creer en la política y de los empresarios locales, en este caso, de creer que inclusión social se contrapone con crecimiento económico, es un problema para Barrera y pueden ser cuestiones que se solucionen con la construcción de consensos básicos en temas fundamentales y con la elaboración de la estrategia comunicacional adecuada.
Una herramienta El Consejo Económico y Social podría ser una herramienta, pero existe el riesgo es que este se convierta en una entidad limitada a las fuerzas organizadas, aquellas que de un modo u otro se mueven dentro de los límites del Estado de bienestar, dejando fuera a todos los sectores sociales, lo que le daría a la buena iniciativa un sesgo elitista que le restaría legitimidad y eficacia y que, al final, podría convertirla en un instrumento decorativo, como tantos que se mostraron en los últimos tiempos.
Liderazgo político, condición necesaria Para lograr objetivos de este tipo hace falta tener liderazgo político. Este tiene que ver con el arte de saber conducir personas y afrontarlas a su futuro. Esto requiere poner en práctica diversos tipos de competencias. Por un lado, se necesita una habilidad para movilizar personas (el cómo). Por el otro, hay también que saber plantear una estrategia y modificar las estructuras institucionales para lograr resultados positivos (el qué). Finalmente, también es fundamental saber generar un propósito y una misión inspiradores para servir de guía a la acción (el porqué). Los tres elementos, el cómo, el qué y el porqué son igualmente importantes pues contribuyen a generar un impacto similar en términos de eficacia. El cómo afecta a la mejora de las actitudes de la gente, que, a su vez, tiene relación con su acción y movilización. Los qué no tienen ningún efecto sobre las actitudes de la gente, pero afectan directamente a los niveles de éxito en el logro de los objetivos. El porqué da sentido y orientación a nuestras tareas y nos ayuda a comprender la trascendencia de lo que haremos. La detección de oportunidades políticas va ligada sobre todo con los qué, es decir, con la definición y la puesta en práctica de estrategias que aspiren a incidir de manera original en el entorno. A Barrera la gente lo respaldó para que profundice su gestión. Deberá generar nuevos acuerdos, romper mitos, eliminar murallas y comunicar mejor. Son los grandes desafíos que deberá afrontar en los meses que se vienen. Si lo logra, su camino será llano. Y seguramente, el Intendente lo sabe. Ahora, potenciado por el voto popular, seguramente logrará sus objetivos. |
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